miércoles, 31 de agosto de 2011

Sumario




Parte I



Búsqueda

  1. Esos astros puros de la noche
  2. Insomnio
  3. En una isla
  4. Escribir en Lima
  5. Las horas
  6. La noche
  7. La Luna
  8. Viajando
  9. Como nació la poesía
  10. Al nacimiento del cine
  11.  Sin nombre
  12. En las tribus


Apatrida
1.      Los días (a mariella Barreto)
2.      Poema en blanco
3.      1939
4.      INRI
5.       



Erato
1.      14 melodías para una noche de abril
2.      Las aves
3.      Noches de abril
4.      Para y
Búsqueda

Esos astros puros de la noche

Esos astros puros de la noche

Esos astros puros de la noche
en los viernes azules, controlan el corazón.

Con su luz blanca y salvaje,
se convierten en el leguaje de todas las cosas.

Con sus lenguas, con sus mil lenguas nuevas,
verdes, amarillas y rojas.
nos inventan todos los días.

De ellos solo somos los desheredados.

Nos van dejando la nocturnidad del mar,
nos van dan dejando la alegría gastada,
el dolor profano.

¿Acaso somos la humanidad, agonía
de la luna y sus huérfanas palabras?

Esos astros tocan el aire, lo desgastan,
como hoy por ejemplo.
Dejando en las almas de los planetas
atrapados nuestros nombres.


A veces esconden en nuestros ojos
En los espacios azules, lo que le quitaron a los dioses

Esperando a que nosotros  escribamos,
con el barro de nuestros días.
Cada día, en la oficina.
En el supermercado.
En el paradero.
En la universidad.
En la escuela.
En la calle.
En la acera.

En cada oxidado espacio de oxigeno
que tomamos.

Nuestros días tan nuestros
y tan ajenos a la vez.
Y es que los dioses nos quitan la vida
para recuperar lo que les quitaron esos astros.

Les quitaron.
La alegría.
El odio.
La maldad.
El deseo.
La tristeza.
Los sueños.
La ira.
La muerte.
El latir.

En el cielo brotan ósculos salvajes.
Son los dioses que se juntan,

tratando de procrear una nueva humanidad.

Insomnio

Insomnio


A esta hora no consigo dormir.
La luna se asoma desnuda por la ventana,
con los pechos descubiertos.

No consigo dormir.
Ni con el aviso de las rojas, azules
y amarillas luces de la ciudad.
Ni con el dormir de los bares.

El amanecer es un ser distante
que huye de la noche.


Tampoco logran dormir los pájaros.
El sueño es una bestia sangrienta

que se ha rebelado contra la noche.

En una isla

En una isla desierta,
recóndita, te nombro.
Como si fueras la ausencia.
Como si fueras una mujer
hecha con mis palabras.

Entonces no eres real.
Entonces te transformas, te conviertes,
en un cadáver que brota de mi pena.

Un lecho deshabitado,
echado al desnudo

Entonces eres la nada

Estas sentada, amarrada,
a este mes de abril.

Incandescentes colores de tu cuerpo
se sonrojan,
Mientras beso tus tinieblas
de miedos y odios

Esperando una caricia
te sentirás llena como la luna.

Un beso tuyo,

será la ostia de esta noche.

La Noche

El inventar de la noche
quieto y sereno.

La noche esta seca,
Hipnos viejo y cansado.

Solo Quedamos los Poetas extintos,
La luna y las piedras del mar,
contemplando las estrellas desde el fondo,
mientras la noche se va


Solo quedamos los poetas
para escribirle a las parcas,
que la noche no es tan triste.


Escribir en Lima

1
Escribir en Lima.
En esta fría ciudad de papel,
incendiada por prostitutas, autos, y smob.
Herida por el silencio

Es difícil escribir en esta ciudad,
Es difícil escribir con sus mil serpientes rondando el papel.
las palabras se escapan, huyen
no quieren hablar de esta ciudad y sus secretos.

Avenidas Arequipa y Larco,
doce de la noche,
En medio de la niebla azul,
poseídas por un sentimiento de angustia.

Ver a través del fuego de la inequidad,
ver los incendios del alma.
No hay testigos, solo las mudas calles,
y el paso azul, corroído, oxidado de las canciones.

2
Avenidas Wilson y Tacna.
los postes de neón alumbran.
a las criaturas que salen.
Demonios que pululan por la negra acera.
Hadas que cobran oro, plata.
Y Sátiros que las llevan sobre sus hombros
Ellas utilizan minifaldas y
oro verde en sus bolsillos.


Arden cigarrillos, usan pantaletas.


3

Escribir en esta comarca de la locura, mientras
Cupido se ha embriagado.


Blancas piernas bailando  en iglesias del sonido,
donde el dios de los ruidos,
exige sudor y frenetismo.

A un costado, Jesús fornica,
y  los sacerdotes predican
el culto a la diosa noche.

Nocturnidad en los hostales.

desde las camas antiguos dioses rinden
antiguas enseñanzas.

Apóstoles de la Noche,
animales de la noche.
Y Extraña fauna.


Las manos blancas de la luna,
Iluminando, atravesando los corazones.
Nos dicen, que solo somos seres frágiles de papel.

No es  fácil escribir en Lima,.
su lluvia nos moja a todos,
nos contamina, nos hace impuros.





Las horas

Las horas

Las horas,
la luna menguante,
y su voz profana.

Observaba como se desvestía la lluvia.
La lluvia era una virgen pagana
y yo tenía el corazón impuro.

La lluvia se desvestía sobre sus fondos blancos,
era pura ausencia.

Pienso que las horas
son profanadoras del destino.


Son espías de otro tiempo
más antiguo.
Cuando fueron perseguidas
por la dictadura del universo y el vació.

Yo comprendo a las horas y su extraño lenguaje.

Oh esas mariposas, con sus alas,
tarde o temprano cortaran
el hilo de nuestras vidas.

Las horas nos inventaron
en una tarde muerta,
y su aire impuro
Invento nuestro corazón.

Por eso todo lo que salga del corazón del hombre
Es profano, impuro, pagano.
Cruxifica la tristeza


Las horas Enseñaron a los dioses,
el significado del fuego.


Las horas como obreros
se embriagan  los viernes
Fabrican el tiempo
fabrican la vida y la muerte
son nuevos dioses
y los siglos son los de siempre
ajenos. No son nuestros.

Nada es nuestro, las horas
Son dueñas de todo.

Oh humanidad si mañana
Dejaras de existir en tu miseria
Si mañana dejaras de nacer mil veces
Y dejaras de morir mil veces.
Las horas seguirían allí.
Quietas, distantes, como mudas espectadoras
Escribiendo otra historia
Con nuevos cristos
Con otra voz
Con nuevos demonios
Con otra humanidad.
Con otro infierno
Y otro cielo.
Solo para darnos cuenta
Otra vez que todo lo inventaron
Ellas.



Luna azul



La luna esta azul,
azul, como un beso.

La luna tiene los bolsillos
llenos de fuego,
con un Ovidio
lamento a lo lejos,
cayéndose del cielo.

Viajando





Avión bimotor de metal,
ausencia desgarrada,
tus alas llevan mi dolor.

Tu cabina es solo un corazón
dirigiéndose al lejano espacio.

Tu velocímetro será,
mi camino recorrido
en la noche herida

Un sexto cuadrante
marca con fuegos
las luces de mi destino

Un beso me dará,
un aeropuerto tendido

Serán mis luces tus mejillas

A mi regreso quedara

abierta tu herida.

Como nació la poesía




Al principio del tiempo.
Vio el hombre a un animal herido,
Invento la caza.

Vio a un ave pasar,
Invento la pintura.
Llena de significados que el
mismo no entendía, pero que estaban allí.


Un día de pronto, ella ya no estaba más.
No quiso cazar mas.
No quiso pintar mas.

La noche hacia pedazos su alma.
Que era esto que sentía.

De pronto miro hacia las estrellas.
Una lagrima  se quedo
atrapada en sus ojos.

Había inventado el amor,
Había inventado la poesía.
Ahora podía inventar

todas las cosas.



Al nacimiento del cine



Oh, maquina del tiempo,
tus hijos son devoradoras serpientes.

en un momento inventas, la lluvia,
la  luna, lo oscuro de las ciudades.

El terror en la pupila de Chaplin,
el tenebroso morir de Nosferatu,
mientras el amor lo tocaba, lo describía.

El hedor humero de Kubrickt,
jugando con primitivas formas.

Las piernas temblorosas de Marylin,
mientras cerraba sus ojos.

Las bestias de papel,
los coches, los aviones amarillos, y gastados.

Oh, tenebroso corazón,
eres como una película,
una película, siempre incompleta.

Tal vez Eso es el hombre, eso somos.
Una película incompleta
Filmada por las parcas
Siempre con la tablilla de corte
Al final de cada escena
Y cada escena siempre repetida
Vidas repetidas
Muertes repetidas
Nacimientos repetidos
Asesinatos repetidos
Alegrías copiadas
Tristezas copiadas
Guerras similares a otras guerras
Impuestos repetidos
Errores repetidos
Aciertos repetidos
Dictaduras repetidas
Torturas repetidas
Pobreza repetida
La humanidad es una película incompleta
¿Y tú te has puesto a pensar
Si tú vida es original o también es repetida
Si  solo es rutina, si solo es parte de una alguna otra película

A lo largo de toda nuestra existencia
Debemos preguntarnos si somos originales o solo

Una mala copia de otra película.

Sin Nombre


Ah tus cabellos grises y tristes.

Colecciono tus pasos, como quien
busca, retratar el paso de  la ausencia.

Un poco de tu cuerpo,
siempre tu cuerpo.

Imágenes dispersas,
el Cine, las calles, las ciudades.

Sobre mi cabeza, tu blanca y

gastada presencia.
Apátrida

En las tribus (prosa poética)

La noche pasa profana.

Solo queda la premonición de los astros,
esos habitantes extraños.
Mientras el jefe de tribu mira impaciente la luna,
Y las caras de su gente se llenan de un asombro especial.

En el panteón,
los muertos están jugando en los bosques,
con otros animales.
juegan a que no han muerto y que los están buscando

Todo eso hace del corazón un oráculo.

Hacen que los latidos hagan múltiples señales,
que le dicen
cuando el enero inventara los ojos de los olvidados,.
cuando las cosechas traerán el hambre de los pueblos.

Cómplices de la nocturnidad,
la tribu tiene el alma hecha de ramas y árboles.

Mientras los astros a lo lejos conjuran el destino.
Yo sueño que ellos dirigen secretamente el mundo,
y lo van construyendo a través de los siglos.
Porque ese es su destino.

Ser Mensajeros de la muerte,
como lo fueron
para los primeros hombres.

Cromagnon, nermentahl, profecia de piedra,
Venus de stotenehengue, caldeos, asirios y egipcios,
Incas, mayas, paracas, piedras en silencio,
esculpido el dolor, griegos y caral.
Piedras que hablan y cantan.

Esta en el alma de las piedras, la ofrenda más sagrada.
Y la tribu lo sabe.
Por eso depositan sus sueños en ellas

Las estaciones abandonadas,
y los soldados robando las horas
antes de disparar con el  fusil.
Y Todo eso, ya lo sabía esa tribu.

Y esos minutos sin esperanza
de este nuevo siglo,
que amanece sobre el ordenador.

Los astros esos eternos mensajeros de los dioses.
Si, ellos lloran en azul,
y convierten al universo en una fogata,
la misma que ahora alumbra a la tribu.

El jefe ó chaman, invoca a los demonios ahora,
para morir en gris en medio de la batalla,
mientras la muerte espera como una amante,
el resultado de la batalla.
La amante eterna y nocturna.

Los astros han dicho que la tribu debe matar y remendar
el alma a pedazos

Signos y estrellas en el cielo,
como el parir de los hospitales.

El nacer y morir de un amor
en aquellos ojos.

Lo que quiero decir, es que con ellos, los antiguos sacerdotes
y jefes de tribu forjaron el corazón de los hombres.
Y les contaban a los niños,
a la primera humanidad,

cuando la noche, era aun pálida

1939




Cuando llegó a Guernica  el ángel de la muerte.
Cuando los molinos atardecían temprano
a los hijos, las sombras y las mujeres.

Cuando los árboles adolecían de malicia
y servían de oratorio a los pájaros.

Cuando en los cementerios,
los muertos jugaban
con el evangelio de la noche.

Cuando los poetas predicaban
los jueves, en las afueras de las ciudades,
el cansar de las palabras.

El mundo entonces era ya un moribundo.
Ya era el golpe callado
en los enfermos, antes de morir.

Ya era un cementerio la palabra.
Un anochecer salvaje.
Un genocidio envejecido.

La entraña muda.
Desesperación en los pechos temblorosos,

y el bolsillo roto.

 
 
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