miércoles, 31 de agosto de 2011

INRI

Estoy a tu costado,
viéndote sangrar.

Tu sangre triste,
Tus heridas secas

Dentro de tu costado
evangelio y carne han peleado.

Predicas tu sudor.

Tus ojos ya están cansados,
Hijo frágil del abril.

Agonía de la carne que torna sus ojos en verano.

Te Estoy contemplando.

Un día bajaras de tu cruz y
Compraras una hamburguesa en el Burger King
Y ya no echaras a los ambulantes de las rojas sinagogas
Te sentaras a la mesa con una negra coca cola
Y me dirás con una sonrisa dios ha muerto
Mientras contemplas la Gólgota salvaje
Y los ángeles te esperaran en el metro.

Te sentaras con el demonio a las once
Leerán los periódicos, conversaran sobre futbol,
la política, las guerras, la ultima hazaña de algún dictador
Contaran los muertos del mundo
Buscaran las fosas comunes
Buscaran los paraderos de los muertos
Las estrellas sin nombre
Las cárceles sin dirección
y pondrás un letrero al mundo
que diga , se vende

Bajaras de tu cruz
Revisaras La bolsa de valores
revisaras tu cuenta azul
De Facebook.


Un día bajaras de tu cruz
Me buscaras y me dirás el mundo no tiene remedio

Compraras boletos en la estación
Del olvido.
Compraras las estrellas
Y Marías magdalenas en el corazón
Escucharas la lluvia venir
Y esperaras a esa mujer que nunca vino

Maderos y plegarias
Esta es la biblia de lo inexacto
La palabra que atardece en los supermercados
Como plegarias vacías
Que dejaron de comprar
Aquellos sacerdotes
Este es el evangelio de los desposeídos
Maderos que dejo la noche triste
La misma noche triste frente a la Gólgota
Y la soledad del viento pagano
Son estos tiempos llenos de negrura en los corazones
Son estos tiempos frente al ordenador
Azules las palabras salen del teclado
En el vaticano se han prendido todas las hogueras



Tus costados son como los cuatro costados del mundo


Maderos y plegarias.

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