Catorce melodías para una noche
de abril
1
Fuiste
devota de un beso azul.
A
ti te gustaba caminar bajo la lluvia
La
lluvia se derramaba invisible hacia los
límites de un sueño,
se
derramaba sobre los bosques y la acera
Bajo
la sombra, la profecía de tu nombre
Golpeaba
mis latidos, y te veía venir como virgen
La
lluvia Moribunda se derramaba sobre el viento.
Sobre
el agua reflejaba el dolor.
Mientras
tu Tenías el alma de luna y
te
consumías en un beso.
2
Fue
nuestro escudo el silencio y
la
luz desgarrada de la luna.
Acechaba
tu voz, la religión de tus palabras.
Tus
palabras las mismas con las que inventamos
un
lenguaje nuevo y distinto
Observo
a lo lejos a la gente.
Oscuro
y sin retorno.
Ya
no te llamare ni me llamaras.
Desde
hoy Bastara con callarme y no decirte nada,
para
que sepas de qué color es el alba.
Para
que sepas que en ella habitan
seres
blancos prisioneros de la luz
Esperando
como nosotros la noche,
la
noche, la noche,
para
ser liberados.
3
¿El amor se construye y destruye,
acaso
somos marionetas del destino?
4
Tu
sudor almíbar derramado sobre la cama,
tu
olor de hembra,
y
estas palabras desahuciadas
5
Y
si el amor fuese hecho de madera,
y
tus ojos los que lo incendian
Entonces
el amor seria
el
alma de todas las cosas.
Serian
Los ojos gastados que traen los jueves,
Seria
la canción mutilada sonando azul en la
radio,
Seria
la muchedumbre cansada esperando octubre
en
los paraderos.
6
El
amor es esa maquina de hacer sueños
Llenando
noche y día las almas
Hasta
volverlas poesía
7
Los
álamos y su tristeza lagrimal.
Se
pueden parecer al amor en la madrugada mientras.
Las
estrellas esperan como vagabundas en la esquina
Hace
falta tu blanca fe,
que
ella se desnude,
y
de sosiego a esta noche tormentosa
8
Oh,
noche de versos fatigados,
entrégame
tu cáliz
y
déjame beber el secreto de los amantes
9
Fue
un beso azul
nuestro
clásico saludo,
azul
como un beso
de
astros ofrendados
10
He
pensado en tu ausencia,
He
pensado en amarrarla al Támesis
y
tirarla al fuego de los celos.
Hicimos
una ciudad con nuestras palabras.
La
niebla cansada,
Hacia
signos y señales extrañas
Las
griegas calles vestidas de ausencia.
Aria
luna, que miras triste,
meditabunda
y extraña.
11
Pienso
que la luna es un deseo,
es
el sueño de algún hada,
de
algún sátiro que aun no despierta
Se
desangra el silencio
sobre
los huesos de esta ciudad.
En
estas entrañas.
12
el
hades es solo algo que inventamos,
algo
que creíamos que era cierto
Las
orquídeas gritando locas de placer y sexo
Cruxificando
el amanecer
Una
región extraña como la palabra dios,
y
estas palabras que invaden la hoja,
invaden
mi corazón,
como
un pueblo de mendigos
13
En
esta ciudad bebimos del dolor
En
esta ciudad inventada,
sin
nombre, sin ruta, ni calle,
sin
avenidas o referencias,
más
que tus ojos.
En
sus tabernas llenas de nada,
el
corazón se perdió,
se
volvió un moribundo mas
14
Balacera
del dolor
habitas
mi corazón.
Mujer,
tu recuerdo
Son
los días heridos
Son
las horas naufragas
Son
todo y a la vez nada
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