Las horas
Las horas,
la luna menguante,
y su voz profana.
Observaba como se desvestía la
lluvia.
La lluvia era una virgen pagana
y yo tenía el corazón impuro.
La lluvia se desvestía sobre
sus fondos blancos,
era pura ausencia.
Pienso que las horas
son profanadoras del destino.
Son espías de otro tiempo
más antiguo.
Cuando fueron perseguidas
por la dictadura del universo y
el vació.
Yo comprendo a las horas y su
extraño lenguaje.
Oh esas mariposas, con sus
alas,
tarde o temprano cortaran
el hilo de nuestras vidas.
Las horas nos inventaron
en una tarde muerta,
y su aire impuro
Invento nuestro corazón.
Por eso todo lo que salga del
corazón del hombre
Es profano, impuro, pagano.
Cruxifica la tristeza
Las horas Enseñaron a los
dioses,
el significado del fuego.
Las horas como obreros
se embriagan los viernes
Fabrican el tiempo
fabrican la vida y la muerte
son nuevos dioses
y los siglos son los de siempre
ajenos. No son nuestros.
Nada es nuestro, las horas
Son dueñas de todo.
Oh humanidad si mañana
Dejaras de existir en tu
miseria
Si mañana dejaras de nacer mil
veces
Y dejaras de morir mil veces.
Las horas seguirían allí.
Quietas, distantes, como mudas
espectadoras
Escribiendo otra historia
Con nuevos cristos
Con otra voz
Con nuevos demonios
Con otra humanidad.
Con otro infierno
Y otro cielo.
Solo para darnos cuenta
Otra vez que todo lo inventaron
Ellas.
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