Nuestro
ultimo adiós
fue
un vértigo azul.
Teníamos
las calles tan agudas, tan oscuras
Teníamos
los ojos encarcelados con el signo del amor.
Teníamos
nuestras manos llenas de octubre,
Teníamos
nuestras manos llenas de tristeza
Mi
voz con olor a cigarro crucificado,
Teníamos
un pardo preludio quemándonos el pecho.
Destruyéndonos
con esa fuerza de sangre animal
Que
solo puede nacer en el corazón de los dioses.
No
te espantes si me vez enfurecido, te dije
Solo
son los celos, invadiéndome,
Consumiéndome.
me
destruyen.
Lagrimas
secas,
la
billetera desahuciada,
y
tu muchacha mía.
Porque
agonizo
en
este corazón convertido en hospital.
Porque
Debajo de esta noche,
te
ha de llevar el silencio y
me
ha de llevar el silencio,
hacia
su última frontera.
Entonces
no seremos
más
que un recuerdo viejo y arrugado.
Seré
arcano de un rito
conjurare
tu nombre de estrella en silencio.
con
palabras sencillas
sencillas
como decir te quiero
mientras
tu pelo se enreda en mi pelo
y
mis labios hacen constelaciones en tu boca
noches
que ya no sueñan.
sendero
de enero llamado amor
tu
voz, tu voz, ajena
esta
presente en todas las cosas
Un
ave, un viento, se estremece el lugar,
te
alcanza un deseo virginal, ya eres mía.
Las
cenizas del cigarro, son solo bosques
mutilados
de emoción.
Encendidos por corazones presos
que
atraviesan la soledad, si,
esa
nuestra soledad.
Será
que solo estoy cansado
de
verte y no decirte nada,
será
que solo estoy conmovido
no
me dejastes nada
ni
un silencio
ni
un te quiero
ni
los secretos de la noche
ni
las calladas voces de los arboles
solo
el corazón, solo mi corazón rojo
volando
en el espacio
en
el espacio de tus ojos
arrancado,
desahuciado
como
un adiós
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